¿Qué es la ley de Segunda Oportunidad?

 

La Ley de Segunda Oportunidad, consiste en una batería de medidas que se acordaron en la Ley 25/2015, de 28 de julio, de mecanismo de segunda oportunidad, reducción de la carga financiera y otras medidas de orden social publicado en el BOE de 29 de Julio. Esta ley introduce algo muy novedoso en la legislación española, y es la idea de que un particular,  que ya no puede afrontar con sus ingresos el pago de sus deudas, pueda solicitar ante un juez, que conozca de su situación, la exoneración total o parcialmente las mismas.

 

¿Quiénes pueden acogerse a ella?

 

Toda persona física puede acogerse a ella, tanto un particular que trabaja por cuenta ajena, como los autónomos.

Los trabajadores que prestan sus servicios a un tercero seguirán en su trabajo desarrollando su actividad ordinaria, mientras que los autónomos podrán seguir con la misma o trasferir el negocio a un tercero sin cargarle el lastre de las deudas.

 

¿Cuándo no puedo acogerme a la Ley de Segunda Oportunidad?

 

No podrás acogerte a este procedimiento si has generado voluntariamente la situación de insolvencia, te has acogido a la misma en los últimos 10 años, tienes antecedentes penales de tipo económico y no puedes haber rechazado un trabajo conforme a sus capacidades.

 

El requisito de “buena fe” como elemento fundamental para acogerse a la Ley de Segunda Oportunidad

 

La ley establece que la buena fe es el requisito fundamental que se va a observar para que el juez del proceso, se decante o no para proceder a conceder el tan ansiado beneficio de la exoneración de pasivo insatisfecho. Obviamente, qué duda cabe que hay un elemento subjetivo en esta observancia, que supervisa la supuesta responsabilidad del deudor que se somete a este procedimiento, analizando su endeudamiento, su situación actual y las intenciones del mismo de no volver a llegar a ese extremo.

 

Contexto y antecedentes:

 

Esta ley llegó a España en un momento crucial,  habíamos medio salido de un grave crisis y muchísimas personas perdieron sus casas, sus trabajos y multitud de empresarios se sobre endeudaron para sostener sus negocios, aunque algunos de ellos finalmente tuvieron que cerrar. Los últimos años antes de esta crisis nos ofrecían tarjetas de crédito por todas partes, en los aeropuertos, en los centros comerciales, las hipotecas se concedían al 100%, sin respetar las directrices del Banco de España e incluso te daban otro préstamo personal para que pudieras comprar los muebles, pagar los papeles e irte de vacaciones.  Pocos años después la mayoría de las familias españolas vieron descendidos sus ingresos y, muchas de ellas se vieron obligadas a dejar de pagar todos o la mayoría de sus préstamos que habían contraído.

 

Años después todas las entidades acreedoras de estos préstamos impagados comenzaron a ejercer sus derechos de cobro, presentando miles de demandas (procedimientos monitorios, ejecutivos, hipotecarios…). Algunas de estas personas que no tenían, ni tienen bienes suficientes para afrontar estos préstamos quedaron permanentemente endeudadas, sus nóminas embargadas de por vida y bloqueado el acceso a cualquier tipo de crédito, haciendo así más precaria su situación.

 

El 28 de Julio de 2015 sale a la luz esta ley, todavía a día de hoy desconocida por muchos, que ofrece la posibilidad de la famosa llamada “exoneración del pasivo insatisfecho” que es la oportunidad que tienes los deudores, previo cumplimiento de los requisitos que cumple la ley y habiendo sido sometido a la liquidación de sus bienes, se vea liberado de sus deudas y consiga comenzar desde cero.

 

Como última matización decir que esto no es nuevo, ni hemos inventado nada los españoles, lamentablemente nuestra legislación carecía de un mecanismo de este tipo que allá por finales del siglo XIX ya existía en otros países, personajes tan ilustres como Walt Disney se beneficiaron de ella.